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T-Remoto - Manual del Usuario
Babel Informática S.L. 2001
Reservados Todos los Derechos
| 1.- Introducción |
| 2.- Lista de Archivos |
| 3.- Usando T-Remoto |
| 4.- Configuración de T-Remoto |
| 5.- Consideraciones sobre Seguridad |
T-Remoto es un software Emulador de Terminal Remoto para PCs con Windows sobre redes TCP/IP. Permite controlar un PC con Windows a distancia como si uno estuviera sentado delante del mismo. Funciona por medio de emulación por software de Pantalla, Teclado y Ratón, de forma que lo que el ordenador muestra en su propia pantalla, nos llega como imagen a distancia, y las ordenes que escribimos en el teclado y los movimientos de ratón que hacemos llegan al PC remoto, sustituyendo a las ordenes de su teclado y ratón propios.
Para que T-Remoto pueda funcionar, es necesario un soporte de comunicación TCP/IP entre los dos ordenadores. Uno de ellos (el ordenador controlado) se llama servidor, mientras el otro (el que controla) se llama cliente. Mientras entre ambos sea posible la comunicación TCP/IP (ya sea a través de una red local ethernet o bien a través de internet), será posible el uso de T-Remoto.
Desde este punto de vista T-Remoto son dos programas, o mejor un programa dual: Una parte es la parte servidor y la otra cliente. Ambas partes residen en el mismo programa T-Remoto.exe y dependiendo de como ejecutemos el programa se activará una u otra.
Es perfectamente posible que varios clientes T-Remoto se conecten al mismo servidor T-Remoto simultaneamente. En este caso, todos reciben su copia de la imagen de la pantalla del servidor, pero sus movimientos de teclado y ratón entran en conflicto unos con otros y el manejo es imposible. Esto no genera ningún tipo de error. Simplemente el ratón y el teclado es la "suma de todos los teclados y ratones cliente" con lo cual el ratón se mueve de forma alocada, y... mejor que no se pongan a escribir todos a la vez!!!
T-Remoto se ideó originalmente para permitir el TeleMantenimiento de ordenadores PC con Windows conectados a redes TCP/IP, pero su uso no se limita a ésta que es su principal aplicación. Puede perfectamente usarse como monitoraje para el control de personas (ver que está haciendo un empleado), o puede ser usado también como sistema de TeleEnseñanza (varias personas ven lo que hace un profesor). Sin embargo, estas funciones factibles, no son la esencia para la que se ideó el T-Remoto, por lo cual aunque en muchas situaciones T-Remoto puede aportar soluciones a problemas de este tipo, no es bueno confiar demasiado en estas "habilidades" extra del T-Remoto. (Por ejemplo, quizá alguna persona piense que se pueden dar cursillos por Internet para el manejo de programas, usando el T-Remoto. Si bien esta idea es factible, la experiencia demuestra que la Internet es todavia demasiado lenta para que el sistema sea agil en este campo, aunque dependiendo del programa a enseñar, es posible que se pueda hacer. En este tipo de aplicación, siempre deberemos tener presente que "el medio" no afecte "al contenido").
La lista de archivos que componen T-Remoto es la que aparece en la tabla siguiente. Todos deben estar en el mismo directorio (carpeta) del disco duro, sin que importe la situación exacta de ésta.
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Archivo
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Descripción
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| T-Remoto.exe | Programa principal (ambas partes: cliente y servidor) |
| T-Remoto.ini | Archivo de configuración de T-Remoto |
| Mtord.exe | Sistema de gestión PAC (Probar Antes de Comprar) |
| T-Remoto.htm | Manual del Usuario de T-Remoto (Esta usted leyendolo ahora mismo) |
| T-Remoto.jpg | Logotipo de T-Remoto |
| babelogo.gif | Logo de Babel Informática S.L. |
Uso de T-Remoto en modo servidor
Para usar T-Remoto, lo primero que debemos hacer es iniciar la parte servidor en el PC que va a ser controlado. Para ello ejecutamos T-Remoto.exe en dicho ordenador sin más (es decir sin parámetros adicionales en la línea de comandos).
Si está recien instalado, aparecerá una ventana con el siguiente texto:
NOTA: Está usted ejecutando T-Remoto en modo servidor. Esto permitirá el control remoto de este ordenador desde otros. Debe usted indicar una contraseña que será solicitada a los usuarios remotos.
Esto es importante: T-Remoto no puede ejecutarse en modo servidor sin contraseña. Esto debe ser así para evitar que se nos olvide ponerla y se nos pueda colar alguien no autorizado.
La contraseña puede tener cualquier tamaño desde uno a 20 caracteres y puede constar de numeros, letras o símbolos distinguiendo las mayusculas de las minúsculas (no es lo mismo MADRID que Madrid).
Una vez introducida la contraseña, T-Remoto en modo servidor estará listo para recibir conexiones de T-Remotos clientes. Para comprobar que esto es así podemos pulsar la combinación de teclas Alt+Ctrl+Supr, que muestra la lista de tareas activas, y en la cual aparecerá el T-Remoto. Desde ésta lista podemos desactivarlo eligiendo "Finalizar Tarea".
NOTA: El servidor T-Remoto utiliza muy poco tiempo de CPU y muy poca memoria RAM (unos 150 KiloBytes solamente) cuando no tiene clientes conectados. De forma que puede estar activo en memoria sin que notemos en absoluto un descenso del rendimiento del ordenador.
Tipicamente, T-Remoto en modo servidor se suele poner en el Inicio de Windows (Inicio - Configuración - Barra de Tareas y Menu de Inicio - Agregar - T-Remoto), de forma que al encender el ordenador el servidor T-Remoto se cargue en memoria permitiendo siempre el control remoto del PC. Puesto que sólo la primera vez que se ejecuta nos exige la contraseña (las siguientes veces usa la misma), esto no interrumpe el arranque normal del PC con ningún tipo de pregunta o aviso.
Listo: Ya tenemos el PC preparado para poder ser controlado y/o vigilado remotamente. Ahora podemos irnos a otro PC y ejecutar en él, el T-Remoto como cliente.
Uso de T-Remoto en modo cliente
Cuando queremos controlar a distancia otro PC, debemos ejecutar el T-Remoto en modo cliente. Esto se hace (bien desde la línea de comandos, bien desde Inicio - Ejecutar) invocando T-Remoto.exe con un parámetro que es el nombre del PC que queremos controlar, o bien su dirección IP.
Por ejemplo: Supongamos que en nuestra red hay 3 PCs que se llaman Maria, Juan y Paco respectivamente. Supongamos que en los tres hemos instalado el T-Remoto en modo servidor. Ahora desde cualquiera de ellos solo tenemos que ejecutar el cliente indicando cual es el ordenador que queremos controlar:
T-Remoto Maria (Controlar el ordenador de Maria)
T-Remoto Juan (Controlar el ordenador de Juan), etc
Una vez hecho esto nos aparecerá una petición de contraseña (la que hayamos puesto en cada ordenador a controlar según se explicó en el apartado anterior). También podemos indicar la contraseña en la propia línea de comandos:
T-Remoto Maria 123456 (Controlar el ordenador de Maria, contraseña: 123456)
Una vez introducida la contraseña aparecerá una ventana que contiene la imagen de la pantalla del ordenador remoto, exactamente igual que se ve en dicho ordenador. Este es el modo que nosotros llamamos "monitoraje". Permite ver lo que está haciendo el usuario en el ordenador remoto, pero nuestros movimientos de ratón no le afectan.
En el menú de sistema de dicha ventana (que aparece pulsando en el icono de la esquina superior izquierda) hay una opción que dice "Control T-Remoto". Esta opción es activable o desactivable a voluntad. Cuando está activada, nuestros movimientos de ratón y teclado se transmiten al ordenador servidor T-Remoto, y entonces podemos operar normalmente sobre él, somo si estuvieramos fisicamente sentados a sus mandos. Este hecho queda señalado porque el cursor aparece como una flecha vertical, en lugar del cursor normal que es la conocida flecha ligeramente inclinada a la izquierda.
El usuario nota cierto retardo cuando controla el ordenador remoto de esta forma, pero una vez acostumbrados (no pulsar demasiado insistentemente, tener paciencia), el manejo es totalmente transparente: Podemos abrir cualquier programa del ordenador remoto, entrar en el panel de control, cambiar el modo gráfico de pantalla o la configuración de cualquier periférico o programa, e incluso apagar o reiniciar el ordenador remoto como si estuvieramos delante de él.
Insistimos en el tema de la paciencia: Cuando hacemos un click de ratón, ocurre una cascada de procesos entre ambos ordenadores que consume un ligero instante de tiempo (se transmite la orden al ordenador remoto, el ordenador la interpreta y se abre (por ejemplo) una nueva ventana, el T-Remoto servidor detecta que la pantalla ha cambiado de aspecto, la compara con la anterior, extrae las diferencias, las comprime, las envia al ordenador cliente, y este se las muestra al usuario en la ventana "copia").
Normalmente todo este proceso no suele llevar mas allá de unas pocas décimas de segundo, con ordenadores razonablemente modernos. Sin embargo estas décimas se notan cuando uno está acostumbrado a la "respuesta instantanea". Este retardo también está muy influenciado por el ancho de banda de la línea de comunicaciones virtual que une ambos ordenadores: Aunque T-Remoto está optimizado para usar el menor ancho de banda posible, si los dos ordenadores implicados (el servidor o controlado y el cliente o controlador) están en la misma red local ethernet, el retraso es muy pequeño, pero si están conectados a través de internet, el retraso es tanto mayor cuanto menos ancho de banda tenga la peor de las líneas de comunicaciones implicadas.
Por ejemplo, en el caso de conexiones a través de ADSL con 256/128 kbits, se consigue que cada acción no lleque al segundo o segundo y medio de tiempo de respuesta, pero con modems RDSI o analógicos, podemos estar hablando de unos 3 o 4 segundos. A veces hasta 10. Siempre dependiendo de la cantidad de cambios de pantalla que se hayan producido con nuestra acción, y de lo complicadas que sean las imagenes a transmitir. Las imagenes (fotos) del mundo real tardan mucho más que los dibujos (pues estos son más planos y regulares).
En cualquier caso, T-Remoto con o sin retraso, es una herramienta que permite el control total de ordenadores remotos, y comparado con sus competidores consume menos ancho de banda, memoria RAM y tiempo que ninguno de ellos y con grán diferencia.
Uso intensivo para TeleMantenimiento
Como hemos dicho antes, T-Remoto está ideado para facilitar a los informáticos las labores del TeleMantenimiento de PCs con Windows (aunque se pueda usar para otros fines). En este sentido, el informático de mantenimiento, no necesita desplazarse tres plantas (o a veces 40 kilometros) para resolver el problema que se la ha planteado a un usuario. Si la comunicación TCP/IP sigue funcionando, podrá acceder al ordenador del usuario y mostrarle facilmente a éste como se resuelve el problema (pues aunque estén separados por una grán distancia, ambos van a ver lo mismo).
En este sentido es bastante frecuente que el informático de mantenimiento, o cualquier persona que lo requiera, tenga que acceder a docenas de ordenadores diferentes, y se plantea el problema de recordar los nombres y contraseñas de los mismos. En este caso, sugerimos crear una carpeta en el escritorio e ir creando en ella accesos directos al T-Remoto con los parámetros adecuados para cada uno de ellos.
El historial (log) de T-Remoto
T-Remoto en modo servidor lleva un registro de las conexiones y desconexiones remotas que recibe. Este historial queda en un archivo de texto plano en la misma carpeta en que se encuentre el programa. Este archivo se llama T-Remoto.his
En este archivo, se relaciona la fecha, hora, dirección IP del cliente, duración de la sesión, cantidad de bytes enviados y recibidos y consumo medio de ancho de banda, para cada conexión de cliente. También se listan los intentos de acceso con contraseña incorrecta, errores internos del programa, etc.
Este archivo es interesante desde un punto de vista estadístico, (por ejemplo para ver quien hace qué y cuando, o que consumo de recursos implica el uso intensivo de T-Remoto), pero crece indefinidamente y puede llegar a ocupar mucho con el tiempo. Por eso recomendamos al administrador del sistema que borre dicho archivo de vez en cuando (una vez al mes o al año, por ejemplo), con el fin de que no se desborde.
En caso de no existir, T-Remoto servidor lo vuelve a crear de forma automática.
T-Remoto dispone de un archivo de configuración de tipo INI, en el cual podemos definir algunos parámetros interesantes del perfil del sevidor T-Remoto. Este archivo se encuentra en la misma carpeta que el programa y se llama T-Remoto.ini.
El archivo T-Remoto.ini no afecta en absoluto al lado cliente del programa. Solo al lado servidor (recuerde que ambos están en el mismo archivo ejecutable). Las variables que contiene son:
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Variable
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Significado
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| MatOrdenador | Indica la matricula de ordenador para la gestión PAC (Probar Antes de
Comprar). Este dato debe indicarnoslo cuando decida registrar su copia de T-Remoto (es como una cerradura). |
| Licencia | Indica el número de licencia de usuario registrado. Este número se lo damos nosotros cuando se registre (es como la llave que abre la cerradura). |
| Puerto | Indica el puerto de comunicación TCP/IP por el que el servidor atenderá
las conexiones entrantes. Por defecto está en blanco que significa puerto 4777. Puede usted modificarlo, pero en este caso en el lado cliente, cuando intente acceder a este servidor, deber indicar la dirección IP (o el nombre) dos puntos y el número de puerto indicado aqué (por ejemplo: T-Remoto Maria:7867 contraseña) |
| Contraseña | Aqui se guarda la contraseña que se haya asignado al servidor T-Remoto. Ver también: Consideraciones sobre Seguridad |
| MaxResX MaxResY | Indican la máxima resolución de pantalla que admite T-Remoto servidor. Por defecto está en 1280x1024 que es más que suficiente para la mayoria de las instalaciones. Sirve al T-Remoto para saber cuanta memoria RAM deberá reservar para las copias internas de pantalla que se usan durante la fase de compresión. Si su tarjeta gráfica admite una resolución más alta, indique el tope aquí. De esta forma T-Remoto será estable incluso bajo cambios remotos del modo de pantalla. |
Estas variables en general son gestionadas automáticamente por el propio T-Remoto en modo servidor, pero en algunos casos es necesario tenerlas accesibles.
5.- Consideraciones sobre seguridad
T-Remoto constituye una puerta de acceso a ordenadores remotos extremadamente potente y por lo tanto extremadamente delicada. Si usted no tiene cuidado usando el T-Remoto, es posible que los piratas se le cuelen hasta la cocina y puedan causarle destrozos importantes.
En Babel Informática, conscientes de este hecho, hemos desarrollado el T-Remoto de forma que su utilización sea segura desde el lado de la red, pero como siempre, ningún software puede controlar lo que usted haga en su ordenador (o lo que hagan las personas que tiene alrededor). En este sentido cabe hablar de dos problemas de seguridad distintos:
1.- Los posibles problemas de seguridad que vengan por la
línea de comunicaciones.
2.- Los posibles problemas de seguridad que vengan de nuestro entorno físico
inmediato.
T-Remoto garantiza que los problemas en el lado de la red son eliminados, desde el momento en que no se puede ejcutar T-Remoto servidor sin especificar una contraseña, y que esta contraseña, cuando el usuario cliente la escribe, se cifra y viaja encriptada por la red hasta el servidor, con un algoritmo que cambia en cada sesión de conexión. En resumen: Aunque personas ajenas puedan interceptar el flujo de datos de una comunicación de T-Remoto, de estos datos es imposible (o practicamente imposible sin probar trillones de combinaciones) deducir la contraseña del servidor, puesto que en cada sesión el algoritmo cambia.
Esto se realiza por medio del esquema (muy utilizado en otros protocolos de comunicaciones seguros) en el cual el servidor hace una pregunta cada vez diferente a cada cliente que quiere conectarse. Sólo es posible contestar a cualquiera de estas preguntas que el servidor hace (que nunca son iguales) si se conoce la contraseña real (que nunca viaja legible por la red).
Aunque T-Remoto es 100% seguro en el lado de la red (ofrecemos 100 simbólicos Euros al primero que consiga decodificar nuestro algoritmo), no puede (ni lo pretende) garantizar la seguridad física del entorno de los ordenadores en los que se use.
Pongamos un ejemplo: Supongamos que Juanita instala el T-Remoto en su ordenador de la oficina, para poder acceder desde casa. Luego llega a casa, se conecta a internet, abre un T-Remoto cliente contra su ordenador de la oficina, y se encuentra con un mensaje que dice "Contraseña Incorrecta". Pensando que se ha equivocado, vuelve a escribir la contraseña, pero la respuesta siempre es la misma: "Contraseña Incorrecta". ¿Donde está el problema?
Cuidado con los vecinos.
El problema está en Manuelón, que es muy listo, y aprovechando que Maria estando en la oficina se ausentó de su puesto unos minutos para ir a retocarse el maquillaje, se sentó en el ordenador de Maria, borró el archivo T-Remoto.ini, lo sustituyo por uno en blanco, sacó de la memoria el T-Remoto servidor y lo volvió a ejecutar. Cuando éste pidió que se introdujera una contraseña para funcionar en modo servidor escribió la suya (la de Manuelón el muy hampón), y Maria se quedó sin poder establecer la conexión.
Este es un problema de los que nosotros clasificamos como "problemas de seguridad física". Es decir: Despiste humano. Es como si alguien llama por telefono diciendo que es Pepito, y que le digan la contraseña que se le ha olvidado, y el que recibe la llamada no se segura de que es realmente quien dice ser (pidiendole algún dato que le identifique, o asegurandose de que reconoce su voz). Este caso es el que probablemente mayor número de ataques contra la seguridad informática haya causado en todo el mundo desde hace años.
Cuidado con los discos o carpetas compartidos
Si usted trabaja en una red local de ordenadores, estará probablemente acostumbrado a acceder a los archivos de sus compañeros de trabajo, para compartir información. Normalmente esta capacidad se habilita desde el "Explorador de Windows" señalando el recurso a compartir con el botón derecho del ratón, e indicando "Compartir". Esto puede hacerse con discos completos, con carpetas o con impresoras. Si no queremos que todo el mundo pueda verlo, podemos establecer una contraseña, que será solicitada a quien quiera acceder al recurso en cuestión.
Si la subcarpeta de T-Remoto está en un disco compartido o dentro de una carpeta compartida, tenemos que asegurarnos de que dicha compartición está protegida con contraseña, en caso contrario, cualquiera que pueda acceder a ella, podrá averiguar la contraseña de T-Remoto sin más problema que abrir el archivo de configuración del mismo. Por tanto, la seguridad del T-Remoto está intimamente ligada con la de compartir archivos, discos y carpetas del propio Windows. Tenga cuidado si trabaja en una red grande en la que a menudo hay caras nuevas... ¡Nunca se sabe quien puede tocarnos!
Por tanto: T-Remoto es seguro por la red, y nadie desconocido desde Rusia, Japón o Marte puede usarlo para entrar en nuestro ordenador sin permiso. Pero T-Remoto no puede hacer nada contra las personas cercanas que pueden acceder fisicamente a nuestros ordenadores, o contra nuestros propios despistes o descuidos. Esta cuestión queda en manos de la empresa, institución o casa familiar en la que están ubicados los ordenadores.
En cualquier caso, si usted trabaja en una empresa pequeña en la que todo el mundo es de fiar, no tiene porqué tener miedo a los ataques que puedan venir por T-Remoto. Las reglas básicas descritas en los párrafos precedentes (que por cierto no atañen solo al T-Remoto, sino tambien a muchas otras formas de comunicación, como los discos compartidos principalmente), son imprescindibles solo en el caso de redes complejas con mucho personal que cambia a menudo.
Precio de licencia de T-Remoto
en Argentina: U$S 30,-
ARGENTINA
EDICIONES TOP MULTIMEDIA Telefax: 4-625-3492
(Prefijo
nacional: 011, Internacional: 54)
ECorreo: info@edicionestop.com.ar